MANIFIESTO POR LA VISIBILIDAD DE LOS CIUDANANOS

Yo veo cosas que vosotros no creeríais. Ancianos encaramados a magnolios y tejos hokkaido más allá de la Puerta de Alcalá, patines deslizarse sobre el frio aluminio en la cuesta de Moyano. Veo cámaras de seguridad brillar en la oscuridad apuntando a los bolardos de Lavapiés y skaters galopando el hierro oxidado del Reina Sofía. He visto a Muelle refugiado en la ciudad imperial. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas de coñac en un carajillo.
Es hora de vivir.


lunes, 14 de mayo de 2012

El Cojo Manteca y el 15M

Me devolvieron la pierna, pero no hay futuro. (by Jong Ki Love)
Querido Jon Manteca, fuiste un visionario. Este año que se cumplen las bodas de plata del Cojo Manteca con el Banco de España, tengo que admitir que dejando a un lado sus métodos de violento-discapacitado-activista, aquel tipo de Mondragón no iba tan descaminado. Veinticinco años hace que el punki ibérico más famoso andaba sin pierna, dando muletazos al letrero de la parada de Metro Banco de España y con una chupa de cuero negro con el símbolo de la paz pintado en blanco y la frase 'mata curas, verás el cielo'. Fue en enero de 1987. Entre finales de 1986 y abril de 1987 se produjo "la puesta de largo revindicativa de la primera generación de la democracia", en palabras del entonces ministro de Educación, el socialista José María Maravall. Hoy, en plena celebración del primer aniversario del 15M, deberíamos echar la vista atrás para recordar que aquellas manifestaciones estudiantiles en toda España fueron la más importante respuesta juvenil que se ha dado en nuestro país para intentar frenar una de las mayores contrarreformas sociales sin contar la que está llevando a cabo el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Participación colectiva, autorganización, movimiento de masas de la juventud y papel secundario de los sindicatos de clase. ¿Les suena?
La situación por entonces no era tan distinta a la que vivimos en la actualidad. El paro superaba el 16 por ciento, el gasto en Educación se recortaba brutalmente, las tasas universitarias se incrementaban sin compasión y la reconversión descomponía el tejido industrial. No solo los jóvenes reaccionaron: en el municipio cántabro de Reinosa, los despidos en la empresa Forjas y Aceros provocaron altercados donde la Guardia Civil llegó a usar fuego real y en los que hubo una decena de heridos graves. El 19 de octubre se produjo el conocido como lunes negro, cuando los mercados de valores de todo el mundo se desplomaron a la vez y en muy poco tiempo. Hasta los famosos eran detenidos por defraudar al Fisco (véase el caso de Lola Flores).
Y allí estaba Jon Manteca, un joven de 20 años sin ideología, que mendigaba por las calles de Madrid. Le faltaba una pierna, que había perdido cuando cayó años antes desde una torre de alta tensión a la que se había encaramado. El 'no future' lo llevó hasta sus últimas consecuencias. Ese día, durante la huelga general convocada por el Sindicato de Estudiantes y otras organizaciones sociales y estudiantiles, una gran manifestación ocupaba las calles Alcalá y Gran Vía a la altura del Ministerio de Educación. Por primera vez, estudiantes de toda condición y tendencia dejaron institutos y facultades para reclamar al equipo negociador del Ministerio -curiosamente Alfredo Pérez Rubalcaba era el alto cargo de Educación encargado de negociar con los estudiantes- que aflojase lo recortes. De repente empezaron a bajar por Gran Vía decenas de policías antidisturbios a la carrera y los primeros lanzamientos de botellas de litro de Mahou no se hicieron esperar. Ese día quedó inmortalizado el Cojo Manteca y María Luisa Prada Berenguer, una chica de 14 años que había acudido pacíficamente a la manifestación con sus compañeros de 2º de BUP cuando unos policías abrieron fuego en la calle Barquillo y la hirieron de bala en el glúteo derecho.
¿Qué pensaría Jon Manteca si pudiese ver -murió en 1996 víctima del SIDA- que el objetivo de su ira (el Banco de España) iba a estar en el ojo del huracán veinticinco años después por ser parte responsable de la más grave crisis bancaria de la historia de la democracia? Creo que hubiera hecho lo mismo, era un punki desencantado con ganas de bronca, que poco le importaba por qué protestaban los de su lado. Hoy, los jóvenes -y no tan jóvenes- están desesperanzados, que es peor, pero tienen muy claro que existe otra manera de actuar, de organizarse, de poner en evidencia que algo no funciona. El 15M no se acordará del Cojo, no lo necesita. Los congregados en decenas de ciudades de España han descubierto la desobediencia como arma más eficaz que la muleta, una muleta que al Manteca le servía para escapar de la Policía con una pericia que ya quisieran algunos paralímpicos. Está claro que hoy, mañana y pasado pocos van a salir corriendo y menos destrozarán un mobiliario que consideran también como suyo.


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