MANIFIESTO POR LA VISIBILIDAD DE LOS CIUDANANOS

Yo veo cosas que vosotros no creeríais. Ancianos encaramados a magnolios y tejos hokkaido más allá de la Puerta de Alcalá, patines deslizarse sobre el frio aluminio en la cuesta de Moyano. Veo cámaras de seguridad brillar en la oscuridad apuntando a los bolardos de Lavapiés y skaters galopando el hierro oxidado del Reina Sofía. He visto a Muelle refugiado en la ciudad imperial. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas de coñac en un carajillo.
Es hora de vivir.


sábado, 15 de octubre de 2011

14-O, Pena negra, 15-O, la rabia


Tenemos que avanzar aunque sea a rastras. Ayer por la noche volví a Carabanchel. Hacía años que no pisaba un barrio al que tengo especial cariño. No conozco sus bares o a sus vecinos, pero es el lugar al que llegó mi madre en los años 60. De varear olivos en un pueblecito de Jaén a la casa de sus primos en Carabanchel. No traía nada en la bolsa de pita, solo ganas. Ayer estaba de suerte. La noche del 14-O era mi particular jornada de reflexión ante el 15-O, eso que han llamado la jornada global de la indignación. Megaló-Teatro Móvil era el destino de mi reflexión. Dramaturgia, danza contemporánea... uff. Sobredosis para un postpunkpequeñoburgués. No sé si lo soportaría. Estoy acostumbrado a que la belleza esté colgada en una pared, en una pantalla fija o en la barra de un bar de Lavapiés.Pena Negra era el título de la pieza que iban a interpretar Coral Troncoso (Naná) y Nicolás Rambaud (Mago). En la cuarta pared, veinticinco espectadores. En la primera, una gran pizarra llena de fórmulas fantasiosas. Y sobre el suelo, un arcón y un silla mecedora. "Aquí estamos bien", decía la protagonista mientras buscaba una solución en la enorme pizarra. "Teníamos risa, euforia, imprudencia, riesgo, exceso, vicio, ironía, deseo, opinión, asombro, amor... y ahora solo aspiramos a guardar la compostura". Naná (la fuerza descomunal de Coral salía por las órbitas de sus ojos, por los músculos de su cara, por su descoyuntado cuerpo) pedía a su amado el elemento que faltaba para volver a volar, para dejar de ser sumiso: la rabia. Nicolás se arrastraba, giraba, lamía el suelo, la pena negra, con su torso, con sus brazos, con su rostro, con su espalda. No hay fórmulas mágicas para frenar el paso del tiempo, ese tiempo que se come la rabia y el deseo, el asombro y la imprudencia. Suena de nuevo el piano, Mago intentaba otro giro desesperado del que no tiene nada, caía en picado para volver a intentarlo. La rendición no vale. Hay que avanzar aunque sea a rastras. Espectáculo intenso donde los haya. Aplausos sin parar y el pago (financiación) es la voluntad de los espectadores metida en un pequeño sobre donde cabe de todo. Salí, necesitaba aspirar humo de cigarrillo y aire carabanchelero. Pena Negra. Buscando esta mañana encontré El Romance de la pena negra de Federico García Lorca. "Vengo a buscar lo que busco / mi alegría y mi persona". Así que está tarde me lanzo a la calle, aunque sea para recuperar la opinión, el asombro, la imprudencia, la ironía, el vicio, la risa... y la rabia. Gracias Coral, gracias Nicolás.

1 comentario:

  1. Me alegro de que te decantaras por salir. Hoy deberíamos salir todos. Yo tb. voy.

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