MANIFIESTO POR LA VISIBILIDAD DE LOS CIUDANANOS

Yo veo cosas que vosotros no creeríais. Ancianos encaramados a magnolios y tejos hokkaido más allá de la Puerta de Alcalá, patines deslizarse sobre el frio aluminio en la cuesta de Moyano. Veo cámaras de seguridad brillar en la oscuridad apuntando a los bolardos de Lavapiés y skaters galopando el hierro oxidado del Reina Sofía. He visto a Muelle refugiado en la ciudad imperial. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas de coñac en un carajillo.
Es hora de vivir.


miércoles, 11 de agosto de 2010

Piscina Municipal Sound System

La evolución de la tecnología sonora va por un lado y la megafonía de las piscinas municipales va por otro. Esta conclusión no admite dudas ni tertulias. Altavoces grises con forma de embudo, más propios de comité de empresa llamando a los compañeros a la huelga, se raciman en un poste junto a los vestuarios. De repente, una voz de latón anuncia el inicio de la jornada de baño y sin dejar tiempo para la reflexión empieza a escupir coplillas del estilo "pregúntale al aire si soy un don nadie". En la era de los iPod y mp3, de los lectores de cd 'de a 30 euros', las piscinas de los pueblos de España han decidido que el mejor viaje en el tiempo es el que se hace en bañador. Antes te clavaban la programación entera de Los 40, luego de Cadena Dial, más tarde de Kiss FM y como alguien no lo remedie, Loca FM será banda sonora obligatoria en los recintos ajardinados con olor a cloro de toda la geografía ibérica. Una hora después de retozar en la toalla le encontré sentido a todo ese 'sound system' de las piscinas públicas. La rumba se sumerge en tus neuronas de tal manera que tus pies avanzan inexoráblemente en busca de un tinto de verano en vaso de plástico. Las canciones de Molotov -tan reivindicativas ellas- se tornan música verbenera. El Canto del Loco parece una maqueta presentada por los tres rockeros del pueblo al concurso Villarriba. El redoble de batería del 'in the air tonight' del señor Collins te lanza diréctamente al salto con doble tirabuzón. Los poemas comprometidos de Ismael Serrano adquieren tintes de peluquería china. Y Umberto Tozzi no sale de las membranas del HiFi; es él, en persona, quien se contonea mientras se sacude la gotilla en el urinario masculino, para luego aparecer en el césped con un Turbo blanco con los colores de la bandera italiana. Es curioso que en las piscinas lo único que suena tal cual lo conocemos sean los Andy y Lucas. 'A la sombra de los pinos' logra cotas de bel canto y las empáticas canciones de Triana parecen salir del mercadillo de bragas 'cinco por tres euros'. Por no hablar de cómo un simple altavoz de megafonía piscinera puede corromper al mismísimo Rosendo. Tres horas después, la conclusión inicial me da un respiro. Vale, se oye de puta pena y aquí nadie ha venido a deleitarse con la música. Así que me voy a comprar un sandwich de nata de Avidesa.