MANIFIESTO POR LA VISIBILIDAD DE LOS CIUDANANOS

Yo veo cosas que vosotros no creeríais. Ancianos encaramados a magnolios y tejos hokkaido más allá de la Puerta de Alcalá, patines deslizarse sobre el frio aluminio en la cuesta de Moyano. Veo cámaras de seguridad brillar en la oscuridad apuntando a los bolardos de Lavapiés y skaters galopando el hierro oxidado del Reina Sofía. He visto a Muelle refugiado en la ciudad imperial. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas de coñac en un carajillo.
Es hora de vivir.


martes, 22 de junio de 2010

Papá, dame la mano que tengo miedo

Escribir como escupir. ¿Quién soy yo? El último hombre. El que no ve. Orfebre. Guarida de un animal que no existe. Agujero llamado Nevermore. Sombra. Abismo. Last River Together. Tango. Teoría. Me amarás cuando esté muerto. Voces en el desierto. Páginas de excremento o dolor sin dolor. Suplicio en la cruz de la boca. Teoría del miedo. Contra España y otros poemas de no amor… [A Panero no se le mata, se le suicida]. Cambio de ritmo. Sólo leer de corrido los títulos de las obras del poeta manicomio te pone un nudo en la boca del estómago, pero no puedo parar. Así se fundó Carnaby Street. Tensó. Erección del labio sobre la página. Y la luz no es nuestra. Papá, dame la mano que tengo miedo… Tranquilo Leopoldo, hijo de Felicidad, te contaré un cuento, te encantará (que dijo Nacho Umbert).