MANIFIESTO POR LA VISIBILIDAD DE LOS CIUDANANOS

Yo veo cosas que vosotros no creeríais. Ancianos encaramados a magnolios y tejos hokkaido más allá de la Puerta de Alcalá, patines deslizarse sobre el frio aluminio en la cuesta de Moyano. Veo cámaras de seguridad brillar en la oscuridad apuntando a los bolardos de Lavapiés y skaters galopando el hierro oxidado del Reina Sofía. He visto a Muelle refugiado en la ciudad imperial. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas de coñac en un carajillo.
Es hora de vivir.


jueves, 27 de mayo de 2010

Cannabis contra la anorexia y la obesidad

Si hay algo incontestable es que los porros dan hambre. Los consumidores habituales lo saben (el munchies, dicen los anglosajones). La ciencia no lo tenía tan claro pero las evidencias empezaron a demostrar que dosis de THC -uno de los principios activos del cannabis- venía muy bien para aumentar el apetito de determinados pacientes. Ayer, un grupo de investigadores internacional, en el que trabaja el doctor Pedro Grandes, del departamento de Neurociencias de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad del País Vasco, ha descubierto cómo se desencadena el proceso por el que el THC estimula el apetito. Lo más significativo es que en función de la dosis se pueden provocar efectos contrarios, quitar el hambre. Utilizando una combinación de técnicas genéticas, farmacológicas y anatómicas en ratones, los científicos han visto que a dosis bajas, el THC aumenta el apetito, pero a dosis baja lo disminuye. "Si pudiéramos actuar separadamente sobre las dos poblaciones neuronales, seríamos capaces de intervenir en determinadas enfermedades como la anorexia o la obesidad", explicó Pedro Grandes.