MANIFIESTO POR LA VISIBILIDAD DE LOS CIUDANANOS

Yo veo cosas que vosotros no creeríais. Ancianos encaramados a magnolios y tejos hokkaido más allá de la Puerta de Alcalá, patines deslizarse sobre el frio aluminio en la cuesta de Moyano. Veo cámaras de seguridad brillar en la oscuridad apuntando a los bolardos de Lavapiés y skaters galopando el hierro oxidado del Reina Sofía. He visto a Muelle refugiado en la ciudad imperial. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas de coñac en un carajillo.
Es hora de vivir.


sábado, 24 de abril de 2010

Trabajando en una clínica dental


Sí, trabajo en el departamento de marketing de Clínica Dental Car. Todos los días recorro la ciudad con mi cartel amarillo a la espera de que me den el chaleco reglamentario. Mi labor consiste en convencer a los propietarios del metal preciado de que donen sus pertenencias doradas. ¡Ya está bien de carillas de porcelana que se rompen, que no dejan espacio para el hilo dental!. Volvamos al colmillo de oro, a la muela destelleante y fría. Hoy tenía el día libre y me he marchado a la manifestación contra la impunidad de los crímenes franquistas.
[Calle de Alcalá (Madrid) 04/2010]

viernes, 23 de abril de 2010

Una big band de los 80

Adiós papá, adiós papá, consíguenos un poco de dinero más. Para qué, para ir a ver a la 'superbanda' del pop español. Coque Malla (Los Ronaldos), Josele Santiago (Los Enemigos), Julián Hernández (Siniestro Total), Sabino Méndez (Trogloditas), Iñaki Fernández y Patacho Recio (Glutamato Yeye) y Germán Coppini (Golpes Bajos) han decidido dar un salto al vacío y montar Casquibanos, una bigband que interpretará temas inéditos. Dicen que en mayo entrarán al estudio de grabación y que después se subirán al escenario. ¿Rularán anfetas e imperdibles? ¿volverán los boogies y los tupés? Un espectro de Poch sobrevolará la sala de conciertos. En la calle, como siempre, el coche de la plas.

miércoles, 21 de abril de 2010

Butrón en el Bernabéu

If I ruled the world -que diría Tony Bennett-, la noche de la final de la Champions League montaría el mayor butrón jamás contado. Con mi martillo mecánico resquebrajaría los pilares del gran templo y me acercaría al Santo Grial del fútbol. Mientras medio mundo se enchufa al más deseado de los partidos, cogería la copa plateada por las dos asas y me la llevaría fuera del Bernabéu. Su lugar está en la Tate Modern, o quizás en San Mamés, donde nunca estuvo y de donde nunca debería salir.
[Madrid 04/2010]